cómo combatirlas con métodos agronómicos
El cultivo de maíz (Zea mays) es uno de los más importantes a nivel mundial debido a su versatilidad alimentaria, su uso industrial y su relevancia económica. Sin embargo, este cultivo es frecuentemente atacado por diversas plagas que afectan su rendimiento, calidad y sanidad. El manejo agronómico de estas plagas es fundamental para asegurar una producción sostenible, rentable y ambientalmente responsable. A continuación, se detallan las principales plagas del maíz, sus efectos y las estrategias agronómicas más eficaces para combatirlas.
Principales plagas del maíz
1. Cogollero del maíz (Spodoptera frugiperda)
Es la plaga más destructiva y extendida del maíz en América Latina. Se trata de una oruga que ataca el cogollo, perforando hojas, tallos y mazorcas.
Daños:
- Destrucción del cogollo y hojas jóvenes.
- Reducción del área fotosintética.
- Afectación del crecimiento y rendimiento final.
Control agronómico:
- Rotación de cultivos: Alternar con soya, leguminosas o gramíneas que no sean hospedantes ayuda a reducir la población.
- Siembras escalonadas: Evita que todas las plantas estén en etapas vulnerables al mismo tiempo.
- Selección de variedades resistentes: Existen híbridos con tolerancia natural al cogollero.
- Trampas de feromonas: Para monitoreo y control focalizado de adultos.
2. Barrenador del tallo (Diatraea spp.)
Estos insectos barren los tallos del maíz, debilitando la planta y provocando quiebres, caída o reducción de la calidad de la mazorca.
Daños:
- Perforación del tallo.
- Interrupción del flujo de savia.
- Aumento de pudrición interna.
Control agronómico:
- Eliminación de residuos poscosecha: Las larvas sobreviven en los restos de cosecha, por lo que es clave arar, incorporar o quemar rastrojos.
- Control biológico: Liberación de parasitoides como Trichogramma spp. que atacan los huevos del barrenador.
- Monitoreo constante: Para tomar decisiones oportunas sin depender exclusivamente de pesticidas.
3. Gusano alambre (Agriotes spp. y otros)
Atacan la raíz del maíz, especialmente en la etapa de germinación y plántula. Son difíciles de detectar porque viven en el suelo.
Daños:
- Daño en raíces y tallos subterráneos.
- Muerte de plántulas jóvenes.
- Pérdida del stand de plantas.
Control agronómico:
- Rotación de cultivos: Cambiar a cultivos no hospedantes interrumpe el ciclo biológico del gusano.
- Labranza profunda: Exponer las larvas al sol reduce su población.
- Uso de cebos naturales: Atrapan larvas sin necesidad de químicos.
4. Pulgones (Rhopalosiphum maidis, entre otros)
Estos pequeños insectos succionan la savia de las hojas y transmiten enfermedades virales.
Daños:
- Amarillamiento de hojas.
- Reducción en el desarrollo de la planta.
- Transmisión de virus como el MDMV (virus del mosaico enano del maíz).
Control agronómico:
- Uso de cultivos trampa: Sembrar plantas que atraigan a los pulgones en los bordes.
- Favorecer insectos benéficos: Mariquitas y crisopas se alimentan de pulgones.
- Control de malezas: Muchas malezas sirven de hospedantes para los pulgones y sus virus.
5. Trips (Frankliniella spp.)
Son insectos diminutos que raspan la superficie foliar y succionan los contenidos celulares, afectando las hojas jóvenes y flores.
Daños:
- Deformación de hojas.
- Retraso en el crecimiento.
- Lesiones plateadas y necrosis en los tejidos.
Control agronómico:
- Evitar siembras densas: Mejora la ventilación y reduce la humedad relativa, condiciones que favorecen a los trips.
- Monitoreo con trampas adhesivas azules: Permiten detectar su presencia tempranamente.
- Manejo del riego: El exceso de humedad puede crear microclimas favorables para estos insectos.
Enfoque integral agronómico para el control de plagas
Para lograr un manejo efectivo de plagas en el cultivo de maíz sin recurrir sistemáticamente a pesticidas químicos, es necesario implementar un conjunto de prácticas agronómicas basadas en el concepto de Manejo Integrado de Plagas (MIP). Este enfoque busca equilibrar la producción con el cuidado del ambiente, la salud humana y la rentabilidad del productor.
Estrategias clave del MIP en maíz:
- Monitoreo constante del cultivo: Revisar las plantas de forma sistemática para detectar presencia de plagas, daños o signos de estrés.
- Umbrales económicos: No se trata de erradicar completamente una plaga, sino de intervenir cuando el nivel de daño supera el punto donde la pérdida económica es mayor que el costo del control.
- Uso de control biológico: Aprovechamiento de enemigos naturales como insectos benéficos, hongos entomopatógenos y bacterias.
- Resistencia genética: Utilizar variedades híbridas que presenten resistencia natural o tolerancia a las plagas más frecuentes.
- Manejo del suelo y fertilización equilibrada: Un suelo saludable y bien nutrido produce plantas más resistentes a ataques de plagas.
- Control cultural: Limpieza del lote, eliminación de hospederos alternos, manejo de malezas y planificación de fechas de siembra.
Conclusión
El manejo agronómico de plagas en el maíz es una herramienta fundamental para asegurar una producción sana y sostenible. Aunque las plagas representan una amenaza constante para este cultivo, la aplicación correcta de prácticas como la rotación de cultivos, el monitoreo, el uso de variedades resistentes y el manejo ecológico permite reducir su impacto sin depender excesivamente de productos químicos. Promover estos métodos entre los agricultores no solo mejora la rentabilidad del cultivo, sino que también protege el medio ambiente y la salud de las comunidades agrícolas. La clave está en la prevención, la observación constante y la toma de decisiones informadas




